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El teletrabajo, una oportunidad contra la despoblación

12/03/2020 Área: Desarrollo rural Fuente: REDR

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  • Artículo extraído del estudio «RedPoblar, Analizando el medio rural en clave positiva», elaborado por REDR, puedes descargarlo aquí o verlo online.

Mientras que las áreas rurales de toda Europa sufren la despoblación de sus territorios, las tecnologías de la información cada vez se desarrollan más rápidamente. Apoyados en estos avances, especialmente en el sector TIC, han sido muchas las voces y expertos que han recomendado el uso del teletrabajo como una forma de atajar la despoblación rural, especialmente entre la población más joven y cualificada, precisamente el sector poblacional que más incidencia tiene en el tejido socioeconómico. Pero, ¿por qué hasta el momento tan pocas empresas y autónomos han explotado las tecnologías de la comunicación y han decido implantar el teletrabajo? ¿Qué opciones permite el teletrabajo para atajar el éxodo de población rural?

En primer lugar, hay que definir los dos clasificaciones que hay de "trabajo a distancia": teletrabajo y trabajo móvil basado en las TIC (T/TICM). Tal y como lo define el Observatorio Europeo de la Vida Laboral, el teletrabajo es "una forma de organizar y/o desempeñar trabajo empleando las tecnologías de la información, en el contexto de un contrato de trabajo, donde el trabajo, que también podría realizarse en las instalaciones del empleador, se lleva a cabo fuera de esas instalaciones, de forma regular". Por su parte, el trabajo móvil basado en las TIC, según la definición aparecida en la publicación "Nuevas formas de empleo", es "un trabajo realizado al menos parcialmente y de forma regular fuera de la ‘oficina principal' en la que desempeña su labor el trabajador, ya sea ésta la sede del empleador o una oficina doméstica personalizada, que emplea las TIC para acceder a los sistemas informáticos compartidos de la empresa".

Para comprobar el alcance, el informe "Trabajar a todas horas, en cualquier lugar: Efectos sobre el mundo del trabajo" , elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound, analiza a fondo el estado del teletrabajo a través de un análisis comparativo de 15 países. En cuanto a España, el documento recoge que el 6,7% de los empleados realiza su actividad laboral a distancia, una cifra bastante inferior a la media de la Unión Europea (17%), un dato lógico teniendo en cuenta que tan sólo un 27% de las empresas españolas eligen esa opción según datos del INE. Es decir, tan solo una de cada tres empresas en España está apostando actualmente por el teletrabajo, por lo que las zonas rurales podrían ser una gran oportunidad para muchas compañías que, a través de esta modalidad, empleen a distancia a sus trabajadores sin perjuicio alguno para sus intereses, más bien al contrario como se ha demostrado. España se posiciona en una situación intermedia respecto al resto de la UE, con los países nórdicos a la cabeza. "La cultura laboral en España está caracterizada por unos niveles relativamente elevados de trabajo presencial, y ésta no se mueve principalmente por objetivos, por lo que el resultado es una implementación relativamente reducida de políticas laborales flexibles", afirma la investigación.

Aunque el teletrabajo está bastante implementado en la mayoría de países estudiados, los resultados reflejan que un porcentaje importante de los trabajadores no teletrabaja de forma regular, sino ocasionalmente, siendo esta fórmula más extendida entre profesiones cualificadas, muchas veces directivos, trabajadores de oficina, autónomos en mayor medida... En total, una cuarta parte (25%) de los trabajadores autónomos que trabajan con ordenadores en España recurre al teletrabajo, "sobrerrepresentados" según el informe; por otro lado, el trabajo móvil con tecnologías de la información está mayormente presente en el sector servicios, frente a los menos destacados como la industria, la construcción o la agricultura.

Respecto al género, en nuestro país los hombres teletrabajan más (un 54%) que las mujeres (un 36%), aunque éstas lo hacen de forma más regular en casa. En España, al igual que ocurre en el resto de países, la tendencia es que la mujer recurre más al teletrabajo desde su propio hogar para conciliar la vida laboral y familiar, mientras que los hombres hacen más trabajo móvil con TIC en viajes u horas fuera de la oficina, "lo que sugiere que los roles y modelos de trabajo atribuidos a los hombres y a las mujeres y la vida familiar en los diferentes países desempeñan un papel relevante en la configuración del T/TICM". Un aspecto a tener en cuenta para no seguir repitiendo patrones tradicionales de conciliación que lastran la motivación de los trabajadores y la eficiencia de las empresas.

Aunque las conclusiones y los efectos que arroja este exhaustivo informe sobre el T/TICM son "muy ambiguas", están sobre todo relacionadas con: el desarrollo de las TIC y la digitalización; un cambio de paradigma en la cultura laboral; una legislación apropiada y un marco legal para las empresas; y una voluntad social y política. En general, los datos analizados reflejan que ambas modalidades -teletrabajo/trabajo móvil TIC- tienen más ventajas que incovenientes tanto para los trabajadores como para los empleadores, siempre que se acompañen de una estrategia coherente a largo plazo. El Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo (2002) es el único documento que regula este ámbito, ya que aún no existen marcos legales similares fuera de la UE y, como veremos más adelante, España incorporó a partir de 2012 por primera vez el concepto de teletrabajo, como trabajo a distancia, en la Reforma laboral.

Efectos positivos del teletrabajo para el trabajador

  • Reducción de los tiempos de desplazamiento desde casa al trabajo.
  • Aumento de la autonomía en cuanto al tiempo de trabajo, lo que permite una mayor flexibilidad de la organización del tiempo de trabajo.
  • Mejora de la conciliación entre la vida laboral y la personal.
  • Aumento de la productividad.
  • Desde una perspectiva de género, las mujeres que recurren al T/TICM tienden a trabajar menos horas que los hombres y parecen lograr un nivel de conciliación un poco mejor entre la vida laboral y la personal.

Efectos positivos del teletrabajo para las empresas

  • Mejora de la conciliación entre sus trabajadores.
  • Aumento de la motivación.
  • Reducción de la rotación de personal en la empresa.
  • Mejora de la productividad y la eficiencia.
  • Reducción de la necesidad y de los costes asociados.

Efectos negativos del teletrabajo

  • Tendencia a trabajar más horas.
  • Superposición entre el trabajo remunerado y la vida personal (interferencia trabajo-casa) y, como consecuencia, intensificación del trabajo.
  • Los teletrabajadores parecen señalar un mejor equilibrio entre la entre la vida laboral y personal, mientras que los trabajadores de «elevada movilidad» están más expuestos al riesgo de padecer efectos negativos en la salud y el bienestar.

Conclusiones

  • Dado que el uso de las TIC fuera de las instalaciones de la empresa conlleva ventajas tanto para los trabajadores como para las empresas, las autoridades deberían tender a acentuar los efectos positivos y a reducir los negativos: por ejemplo, mediante la promoción del T/TICM a tiempo parcial y la restricción simultánea del teletrabajo informal o suplementario o del T/TICM de elevada movilidad, que conlleve unos horarios de trabajo muy prolongados.
  • Si se quiere desarrollar la implementación del T/TICM, es necesaria una reglamentación que refleje esta circunstancia, en especial para garantizar que estas horas sean debidamente remuneradas y se respeten los períodos mínimos de descanso (del mismo modo que a la hora de aplicar los principios de prevención y la legislación en materia de Seguridad y Salud Laboral). Las iniciativas gubernamentales y los convenios colectivos nacionales o sectoriales son importantes para proporcionar un marco general para una estrategia en materia de T/TICM.
  • Para aprovechar plenamente el potencial del T/TICM y mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores interesados, son necesarias iniciativas de formación y sensibilización, tanto para los trabajadores como para los directivos, así como para los legisladores y lobbies políticos, en cuanto al uso eficaz de las TIC en el teletrabajo, de los posibles riesgos, y de cómo gestionar de manera eficaz la flexibilidad que ofrece este régimen.

Teletrabajo contra la despoblación rural: legislación en España 

En la Reforma laboral aprobada en 2012, el texto recogía por primera vez en forma de Ley una referencia al teletrabajo: «El deseo de promover nuevas formas de desarrollar la actividad laboral hace que dentro de esta reforma se busque también dar cabida, con garantías, al teletrabajo: una particular forma de organización del trabajo que encaja perfectamente en el modelo productivo y económico que se persigue, al favorecer la flexibilidad de las empresas en la organización del trabajo, incrementar las oportunidades de empleo y optimizar la relación entre tiempo de trabajo y vida personal y familiar. Se modifica, por ello, la ordenación del tradicional trabajo a domicilio para dar acogida, mediante una regulación equilibrada de derechos y obligaciones, al trabajo a distancia basado en el uso intensivo de las nuevas tecnologías».

El artículo 13 del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, añadía nuevos apartados para dar cabida al teletrabajo en la legislación española.

"Artículo 13. Trabajo a distancia.

  1. Tendrá la consideración de trabajo a distancia aquél en que la prestación de la actividad laboral se realice de manera preponderante en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por éste, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa.
  2. El acuerdo por el que se establezca el trabajo a distancia se formalizará por escrito. Tanto si el acuerdo se estableciera en el contrato inicial como si fuera posterior, le serán de aplicación las reglas contenidas en el artículo 8.3 de esta Ley para la copia básica del contrato de trabajo.
  3. Los trabajadores a distancia tendrán los mismos derechos que los que prestan sus servicios en el centro de trabajo de la empresa, salvo aquéllos que sean inherentes a la realización de la prestación laboral en el mismo de manera presencial. En especial, el trabajador a distancia tendrá derecho a percibir, como mínimo, la retribución total establecida conforme a su grupo profesional y funciones.
  4. El empresario deberá establecer los medios necesarios para asegurar el acceso efectivo de estos trabajadores a la formación profesional para el empleo, a fin de favorecer su promoción profesional. Asimismo, a fin de posibilitar la movilidad y promoción, deberá informar a los trabajadores a distancia de la existencia de puestos de trabajo vacantes para su desarrollo presencial en sus centros de trabajo.
  5. Los trabajadores a distancia tienen derecho a una adecuada protección en materia de seguridad y salud resultando de aplicación, en todo caso, lo establecido en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, y su normativa de desarrollo.
  6. Los trabajadores a distancia podrán ejercer los derechos de representación colectiva conforme a lo previsto en la presente Ley. A estos efectos dichos trabajadores deberán estar adscritos a un centro de trabajo concreto de la empresa."

Teletrabajo, una herramienta poderosa contra el éxodo del talento rural

"El teletrabajo es una oportunidad, un factor de detonación importante, porque en este momento en la sociedad, y particularmente en la española, el empleo se ha convertido en un elemento sustancial."

Opinión de José Emilio Guerrero Ginel, Catedrático de la Universidad de Córdoba

Las pautas de asentamiento humano y de uso del territorio son muy complejas: interactivas, complementarias, multidimensionales, sistémicas... en definitiva son un reto social y territorial. Tenemos que considerar muchísimos aspectos para entender los procesos de asentamiento humano y que las decisiones dependen de numerosos factores, la época de la vida, de las circunstancias, de la situación familiar, formación, laboral, etc.

Es verdad que, en particular, las tecnologías de la información y la comunicación están originando una nueva concepción del espacio y del tiempo, que están dando oportunidades y que tenemos que evaluar y analizar su potencial. Para construir territorios en los que alguien decida asentarse, es necesario construir también un territorio complejo, que sea eficiente, competitivo, sostenible, con futuro, en el que pueda vivir y criar una prole que pueda expresar su máximo potencial... Hace falta un gran esfuerzo de visión, de perseverancia, de compromisos consensuados entre todos los actores... En definitiva, estamos ante un problema complejo pero que estamos obligados a resolver porque el despoblamiento de algunas zonas y la saturación en otros asentamientos; está siendo un problema en el conjunto del planeta Tierra y, al menos, debemos reflexionar y poner medidas en marcha.

Lo primero que entiendo es que deberíamos trabajar en relación a poder aunar políticas privadas y públicas, que actúen más bien como factores de detonación; en este momento es difícil hacer una planificación concreta o "cuadriculada" -en el mejor sentido de la palabra-, con plazos reales, porque construir un territorio complejo tiene muchísimos ingredientes, muy evolutivos y cambian todos los días. ¿Qué son estos factores de detonación? Puntos de orden de comienzo que generan hábitos virtuosos que van mejorando la situación y que son sinérgicos unos con otros.

Pienso que el teletrabajo es una oportunidad, un factor de detonación importante, porque en este momento en la sociedad, y particularmente en la española, el empleo se ha convertido en un elemento sustancial. ¿Las TIC permitirían altas cuotas de teletrabajo? Mi respuesta inequívoca es SÍ. Hacen falta todavía ingredientes de conectividad, cobertura, software, plataformas... que permitan trabajos complejos a distancia y en tiempo real, interactivo, es cierto que todavía hacen falta más herramientas y sobre todo cobertura. ¿Creo que va a ser el problema fundamental? NO, porque cada mes que pasamos, cada semana, cada día, tenemos nuevas soluciones y éstas van evolucionando de una forma muy rápida. Pensar que en el conjunto del territorio español va a haber una cobertura universal suficiente para algunas cosas no lo veo tan lejos; lo veo en realidad como algo muy cercano: las nuevas constelaciones de satélites y la nueva cobertura satelital va a jugar un papel de enorme importancia, la propuesta de los satélites de nueva generación, los nuevos High Altitude Pseudo-Satellites (HAPS) que van a estar a distancias estratosféricas (20-25 mil metros), van a permitir niveles de cobertura importantísimos y, llegados a último término, la distribución de fibra óptica no es ni mucho menos de los más caro que necesitan las infraestructuras. En resumen, un problema que ahora mismo es real, y que permite una restricción en el teletrabajo -la conectividad- en breve se va a solventar. Desde mi punto de vista, más bien los problemas de los asentamientos y de las migraciones están ligados a aspectos más complejos: sociales, culturales, cambios de paradigma... y esto es lo difícil de atacar, los cambios profundos de cultura. Se puede aspirar a un cambio de tendencias, de hecho hay mucha experiencia en ese sentido, porque no es que esta visión comience a aplicarse ahora, sino que ya los modelos de trabajo tradicionales -concentrados en grandes ciudades- son insostenibles, insatisfactorios, sobre todo para el bienestar personal, familiar, grupal, a todos los niveles. Es urgente que busquemos nuevas soluciones.

¿Qué piensan los gobiernos, las empresas... qué pasos debemos dar cada uno? Siempre hago un símil muy explícito: esto es como una olla común en la que cada uno tenemos que echar ingredientes para hacer un buen cocinado, que luego podamos comer todos satisfactoriamente. No es responsabilidad exclusiva de las administraciones públicas, es necesario pasar de unas políticas tradicionales a unas políticas de compromiso. Tenemos que comprometernos a que el despoblamiento es un problema de todos, es un tema muy grave y que en algunas situaciones llega a puntos de no retorno; y por otra parte es un derroche, porque las potencialidades que tiene combatir el despoblamiento y tener asentamientos equilibrados son enormemente importantes.

Hablando de teletrabajo, en una tipología de trabajo ligado a empresas de alta tecnología y, particularmente, de tecnologías de la información y la comunicación, en la labor que estamos llevando a cabo con varias de ellas siempre llevamos en nuestra mochila una serie de cuestiones para ver cómo deberíamos enfocar este aspecto. De una forma satisfactoria, las grandes empresas tecnológicas, que necesitan mucho talento en su masa laboral, están buscando continuamente cómo pueden motivar ese talento. Éstas han encontrado que muchas personas valiosas, en sus ingredientes de vida y conciliación, necesitan biofilia (amor por la naturaleza), espacios abiertos, ritmos temporales distintos, ciertos elementos de quietud... Y difícilmente pueden remunerar ese tipo de intangibles en los esquemas laborales tradicionales. En mi opinión, seríamos capaces de diseñar específicamente una parte de la masa salarial para que pudiera organizarse bajo el teletrabajo total o casi total. Para mí no es algo etéreo, es algo muy palpable, si somos capaces de considerarlo en unas políticas de compromisos compartidos con la administraciones, empresas, pueblos, con los ciudadanos, técnicos, trabajadores... En una estima preliminar estaríamos hablando de alrededor de un 15% de la masa salarial de estas empresas tecnológicas -muchísimo-, para propiciar un factor de detonación, dentro de los territorios rurales, de impulsar un trabajo más amigable, servicios avanzados, trabajos más respetuosos con el medio ambiente, talento...el teletrabajo puede ser una conexión entre el medio rural y el talento.

Un trabajo digno, un trabajo creativo, un trabajo útil... necesita que las personas que hacen ese trabajo tengan unas condiciones de bienestar, de remuneración salarial, y de cumplir expectativas personales y familiares. En primer lugar, tener un medio de vida es de enorme importancia en este momento, pero también hacer cosas muy útiles y de alto nivel y dónde encuentra uno su asentamiento. Otro de los elementos esenciales es la preocupación por la familia: quiero vivir en un sitio donde a mis hijos no se les no se les niegue ni un ápice de su potencial de excelencia. Las nuevas TIC y el teletrabajo van a permitir que las personas se puedan plantear como una apetencia íntima tanto explícita como no implícitas (las anteriormente mencionadas: amor por la naturaleza, relación con los vecinos...) que resurjan con mucha más fuerza, porque ahora el trabajo moldea casi el 100% de nuestro comportamiento: necesitamos unos ingresos y aceptamos el empleo en las condiciones en las que está en la mayoría de los casos, incluidos los jóvenes, que aceptan las condiciones de trabajo y pasan a segundo lugar apetencias íntimas, mucho más sostenibles y relevantes. El teletrabajo va a permitir que podamos incorporar en nuestras demandas de trabajo esos elementos de amor por la naturaleza, de bienestar, de socialización y relaciones... Es un nuevo paradigma con el que vamos a avanzar en la resolución de un problema complejo de forma mucho más razonable que desde la óptica absolutamente mono dimensional. En definitiva el teletrabajo es una oportunidad para un cambio de tendencia en el despoblamiento.

El teletrabajo es una herramienta poderosa contra el éxodo del talento rural. Va a generar un círculo virtuoso muy satisfactorio para los territorios, las personas, también las empresas y las instituciones. Los procesos de virtualización también van a ser de enorme importancia para la mejora y la consecución de una educación de excelencia: en la escuela primaria, en la Formación Profesional, en la formación permanente, etc.. La mejora continua en las capacidades y las habilidades es otro elemento esencial para tomar decisiones en cuanto a los asentamientos; va a suponer un factor de cambio de conciencia constante, que tenemos que modular y creernos. El mensaje que le daría a todo el mundo es que se sientan obligados o comprometidos a aportar soluciones en este sentido: no veamos el futuro en soluciones mágicas, no existen atajos... Muchas veces hablamos de medidas fiscales -son necesarias-, pero no son la solución, sino que es necesario un cambio de cultura, aspectos más complejos, un cambio de paradigma que permita a los pueblos tener una vida satisfactoria, y que la decisión del asentamiento no esté limitada por factores de restricción inadecuados.

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