Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

REDR REDR

  • Twitter
  • Facebook
  • Youtube
Está usted en:
  1. Actualidad
  2. Noticias
Bookmark and Share

Noticias

Entrevista a Pablo Priesca, director general de la Fundación CTIC: «La innovación en el medio rural no puede olvidarse de mirar atrás, del punto de partida»

29/07/2020 Área: Desarrollo rural Fuente: REDR

Peón

Analítica de datos e inteligencia artificial al servicio de las explotaciones forestales, control de bosques a través de sensorización, monitorización de animales, control de la trazabilidad de productos ecológicos por medio de tecnología Blockchain. Suena a futuro, pero es ya una realidad que se podrá ver y probar próximamente en el valle de Peón, Asturias.

La infraestructura para llevarlo a cabo, será la finca el Poreñu, que pertenecía a la Fundación Ramón Álvarez de Arriba y fue donada a CTIC en 2019 con el compromiso de seguir con los objetivos y compromiso del fundador, pero adaptados a las necesidades y circunstancias del siglo XXI.


La finca tiene 17.000 metros cuadrados y, en su interior se ubican dos edificios: una escuela rural, que quedará integrada generando unas opciones de innovación educativas únicas, y el antiguo edificio de artesanía, que se transformará en el centro de experimentación e innovación tecnológica. 

CTIC convertirá toda la zona en un centro de experimentación tecnológica y de innovación en y para el medio rural; y en la que se quiere involucrar a todos los habitantes del valle, que serán protagonistas y piezas claves en esta iniciativa, pudiendo participar en los proyectos que se vayan desarrollando ligados a la actividad y las inquietudes de la zona. REDR habla con Pablo Priesca, su director.

  • ¿Cómo surge la idea de crear un centro de innovación tecnológica pionero en el medio rural, en una pequeña aldea asturiana?

Surge de la confluencia de varios factores. Por una parte CTIC, nuestro centro tecnológico, tiene definida una línea de trabajo denominada "territorios rurales inteligentes", por tanto ya veníamos trabajando en el ámbito de la innovación tecnológica para medio rural. Por otra parte, hace un año recibimos una donación de una finca de 17.000 m con dos edificios, uno de ellos alberga la escuela rural, que seguirá como tal. Esta escuela había sido creada a principios del siglo XX por un emigrante de Peón en Cuba (Ramón Alvarez de Arriba) y a su muerte constituyó una fundación para que creara una escuela agrícola para el beneficio y progreso del valle de Peón en Villaviciosa (Asturias) y conocida como "La Granja". Ahora nosotros continuamos con el espíritu fundacional pero adaptándolo al siglo XXI. Por último, alineamos la creación del centro de innovación con las políticas del Gobierno del Principado de Asturias a través del Comisionado para el Reto Demográfico.

  • ¿Qué posibilidades ofrece el concepto de "banco de pruebas" en cuanto a la innovación y la experimentación rural?

El medio rural en términos generales está sobrerregulado y ello en buena medida dificulta la innovación, el probar cosas diferentes. Necesitamos crear espacios de pruebas, de experimentación donde podamos probar y rectificar rápido si nos equivocamos y hacerlo sin demasiadas reglas ni encorsetamientos. El centro de innovación tecnológica será la segunda sede de CTIC pero especializada en medio rural. Será el centro de pensamiento, la "Nasa" pero la experimentación tanto de tecnologías como de innovaciones sociales que se desarrollarán en ganaderías, cultivos, montes, negocios locales y también con personas. Por ejemplo, si desarrolláramos un sistema de monitorización de salud de personas mayores, las pruebas piloto se realizarán con población del valle. Pero no debemos olvidar que la tecnología es la herramienta, el instrumento. Lo que realmente queremos experimentar es el modelo de aldeas del siglo XXI, aldeas pensadas que respondan a las nuevas necesidades y eso sólo lo podemos hacer pensando de forma disruptiva y probando cosas diferentes. Por ejemplo, la escuela rural, que quedará integrada en el entorno del centro de alta innovación tecnológica, se le abren unas posibilidades de innovación educativas inmensas.

  • ¿Qué puede aportar este centro que no se pueda encontrar en un entorno urbano?

Varias cosas. Como punto de partida diría que el entorno urbano no ha sabido gestionar el medio rural. Lo ha sometido a las reglas de la cultura urbana nacida de la revolución industrial y las consecuencias son bien conocidas: despoblamiento, abandono del campo, matorralización, envejecimiento, desprestigio de lo rural como una cultura inferior, etc. La cultura urbana reguló o más bien sobrerreguló el medio rural en términos de conservación, no intervención, tradición y prohibición. Se olvidó que el medio rural fue configurado por la intervención de las personas a lo largo de la historia. No entendió su valor, su cultura y no supo entender que los conceptos de economía circular, biodiversidad, sostenibilidad ya habían sido inventados en la aldea hacía siglos. Por tanto este nuevo centro de innovación tecnológica debe partir del conocimiento y la comprensión del problema rural y para ello debe integrarse en el mismo para demostrar que es posible abordar al problema desde otras perspectivas. Además, es muy importante la implicación de los vecinos que, agrupados en la asociación de vecinos, van a ser también protagonistas de un proyecto singular.

  • ¿Piensas que, tradicionalmente, se ha considerado al medio rural un sitio que apuesta poco por la innovación? ¿Por qué? ¿Cómo lo cambiamos?

En términos generales así es. El término de innovación surge pensando en culturas urbanas industriales y estas concedieron un rol muy secundario a lo rural que durante muchos años fue la fuente de mano de obra para las industrias urbanas. El mensaje llamaba al abandono y a la despoblación en busca de un futuro mejor (urbano por supuesto). La innovación en el medio rural claro que es posible pero necesita de cuatro contextos favorables: el político (una estrategia clara de lo que queremos que seá), el regulatorio (adecuado al medio rural y no pensado en términos de necesidades urbanas), el administrativo (que facilite y no entorpezca) y el social (personas capaces de hacer cosas diferentes). Sin embargo estos contextos siguen sin ser los adecuados: el político por falta de visión y atrapado entre el regulatorio y en una administración desesperantemente burocratizada; el contexto regulatorio desbocado y sin responder a ninguna visión de territorio; el contexto administrativo, rindiendo culto al exceso regulatorio; y el contexto social tratando de resistir a la agresión cultural realizada desde el mundo urbano que no supo reconocer sus valores.

La clave está en la visión y liderazgo político que debe acometer con mucha urgencia una revisión regulatoria muy muy profunda para generar condiciones de vida aceptables para el desarrollo de la actividad económica y la vida de las personas en el medio rural.

  • Leíamos hace poco en una entrevista a la Secretaria General de Reto Demográfico, Elena Cebrián, afirmar que la innovación «no es solo una cuestión de alta tecnología, sino de innovación social», ¿estás de acuerdo?

Totalmente de acuerdo. La innovación social es sumamente relevante. Es más, gran parte de la innovación es social y no tecnológica. La creación de la cooperativa CLAS por 3.800 ganaderos asturianos en 1967 y actual propietaria de una de las mayores empresas lácteas españolas, CAPSA, fue una innovación de alto impacto empresarial que contribuyó decisivamente a fijar población y actividad económica en el medio rural asturiano. Al igual que lo fue el turismo rural a mediados de los 80 en Taramundi que sirvió de modelo a todo el Estado español y supuso la aparición de un nuevo tipo de actividad en el medio rural. Ninguna de estas dos innovaciones de alto impacto se produjeron a partir de procesos de investigación previos (I+D) ni fueron innovaciones tecnológicas.

  • ¿Cómo se impulsa la innovación tecnológica a la vez que la innovación social? Desde vuestro punto de vista, ¿no se entiende una sin la otra?

Efectivamente no se entiende la una sin la otra, con complementarias. La innovación social o tecnológica se caracteriza por dos cosas: riesgo (mayor o menor riesgo) e impacto (social, territorial o empresarial). Son los contextos y territorios que disponen de alta innovación social los más innovadores tecnológicamente. La innovación es la búsqueda de soluciones que aportan valor a las personas, las empresas y los territorios. Es la capacidad para establecer conexiones improbables que permitan construir soluciones diferentes y útiles. Surge mejor del pensamiento divergente y disruptivo, de mentes creativas, de la fricción y la necesidad que, desde los estados de confort, de la norma o del clientelismo. Los territorios más abiertos, más dados a aceptar lo diferente y a los diferentes son los más proclives a la innovación. Por el contrario, las sociedades cerradas que no aceptan lo distinto ni a los diferentes se cierran a la innovación tanto social como tecnológica.

  • La "aldea del siglo XXI" que queréis poner en marcha en Peón, ¿se parece más a un pueblo tradicional o responde a un nuevo paradigma?

Es la hibridación entre lo viejo y lo nuevo por eso se utiliza el término de innovación retroprogresiva (que diría Jaime Izquierdo). La innovación en medio rural no puede olvidarse de mirar atrás, del punto de partida, del conocimiento acumulado durante siglos que tiene un valor incalculable. La aldea atesora una cultura muy valiosa relacionada con la economía circular, la sostenibilidad, la gestión del medio ambiente, el uso de la tierra, el manejo de biotecnologías o el reciclaje. La sociedad industrial emplea ahora estos términos que realmente fueron inventados y puestos en práctica por las aldeas durante siglos. La aldea interpreta mejor que nadie las leyes de la naturaleza y todo este conocimiento no se puede perder, hay que inyectarle tecnología para eliminar la penosidad y la esclavitud de la tierra para ganar en productividad y calidad de vida. La aldea del siglo XXI debe mantener actividades tradicionales de uso de la tierra pero mejoradas con la tecnología, con nuevas actividades succionadas del medio urbano que sean sostenibles en el entorno (turismo, teletrabajo...) que permitan la atracción de nuevos pobladores, los neorrurales.

  • ¿Crees que este modelo se podría replicar en otros territorios con otro ordenamiento territorial o municipios de mayor población y diferente orografía y características diferentes a la asturiana?

El modelo podría ser replicable en entornos geográficos similares, en aquellos en los que exista un hábitat organizado socialmente en torno a aldeas. En cualquier caso hay un mensaje claro que es claramente trasferible: debemos probar cosas diferentes, arriesgarnos a experimentar, a ensayar con derecho a equivocarse y rectificar rápido. Para ello necesitamos entornos regulatorios que lo permitan y la maraña regulatoria actual lo hace difícil y esta sí que afecta a los distintos modelos de ordenación geográfica. En este momento la Administración no está preparada para ello lo que supone un hándicap muy importante. De ahí la necesidad de valentía y liderazgo político para afrontar el problema. Nosotros nos arriesgamos a hacer algo diferente y rompedor pero en eso consiste la innovación. Un "sandbox" es un entorno controlable, pequeño donde podemos experimentar modelos de desarrollo diferentes. Este es el objetivo del centro de innovación tecnológica de Peón.

  • ¿Cómo lograréis que el proyecto sea sostenible a nivel económico, social y medioambiental a largo plazo?

El reto medioambiental va implícito en un proyecto de este tipo, está en el propio ADN del proyecto de Peón. El reto económico lo afrontaremos inicialmente nosotros con financiación propia y ubicaremos en el centro de innovación el desarrollo de todos los proyectos tecnológicos y sociales asociados a medio rural. En paralelo iremos presentando propuestas a convocatorias regionales, nacionales y europeas para atraer recursos, proyectos y actividad al centro. Y, en tercer lugar, la sostenibilidad dependerá en buena medida de varias cosas: de la implicación social de los habitantes del valle (de ahí la importancia de la labor didáctica para explicar el proyecto), de la implicación de empresas con soluciones tecnológicas para medio rural que vean en el centro un efecto demostrador y de la implicación de las instituciones que lo consideren como un referente a seguir.

  • Europa ha anunciado algunas novedades importantes respecto al próximo período de programación, como su renovada apuesta por la demografía y el reto demográfico o la introducción de las nuevas estrategias de biodiversidad y ‘De la granja a la mesa'. ¿En qué medida puede un proyecto como este articular todas estas líneas de una manera coherente?

Espero que las medidas y recursos que vengan de Europa no quedan atrapados en la maraña burocrático-administrativa. En cualquier caso la sensibilidad hacia el problema a aflorado claramente en Europa y, en España con más razón, y eso ya es un buen síntoma. Nuestro enfoque es holístico, en el medio rural todo tiene que ver con todo. La tecnología es si misma no tiene valor, lo adquiere cuando se aplica en la justa medida adaptada al contexto social y territorial. La tecnología debe entender el problema y el contexto y dar respuesta al mismo. Nosotros que como centro tecnológico venimos de la tecnología nos hemos tenido que parar, escuchar y entender bien el problema. Las políticas que basaban las actuaciones en departamentos verticales sin relación entre ellos han fracasado estrepitosamente. La visión del medio rural debe ser holística, la estrategia debe ser global y dirigida y liderada a nivel político de forma global. Creo que Europa camina en esta línea. El modelo de Peón, a una escala micro, se fundamenta en esta visión también.

  • ¿Qué papel pueden jugar los Grupos de Acción Local y LEADER en este proyecto? ¿Vais a crear sinergias con LEADER? ¿Cómo?

Un rol muy relevante. La primera persona a la que le planteamos la idea fue al director del Reader en Asturias (Miguel Rebustiello) que lo acogió como un proyecto rompedor y diferente. El Reader y los Grupos Leader deben formar parte del "Think Tank" que se creará en torno al centro de innovación tecnológica de Peón y que tendrá la misión de repensar el modelo de aldea del S. XXI. En el centro de innovación de Peón se desarrollarán tecnologías para empresas ubicadas en medio rural que pueden provenir de cualquier parte de la región por lo que los Grupos Leader serán embajadores del centro.

  • Respecto a la parte financiera, ¿habéis conseguido financiación europea? ¿Es posible desarrollar un proyecto tan ambicioso como este sin el apoyo de fondos externos?

En este momento no hemos acudido todavía a financiación ni europea, ni nacional ni regional (lo haremos a partir de ahora). Estamos en el arranque y lo realizamos con financiación propia aunque con el apoyo y la colaboración del Ayto de Villaviciosa, la Consejería de Educación (la escuela rural queda integrada en el entorno de innovación tecnológica con las oportunidades de innovación educativa que ello posibilita) y del Comisionado para el Reto Demográfico del G. P. Asturias. Queremos tener algo ya tangible para acudir a financiación y no un simple proyecto en papel. Ninguna convocatoria pública contempla la posibilidad de presentar algo tan complejo y ambicioso como lo que planteamos. Sin duda el proyecto requerirá apoyo de fondos externos para hacerlo viable pero hemos querido apostar económicamente nosotros por delante poniendo los terrenos, los edificios y la financiación para la adecuación de los mismos. Asumir nosotros el riesgo primero es transmitir confianza para atraer a otros financiadores.

Imprimir ficha

Buscador






Copyright © 2008 Red Española de Desarrollo Rural C/ Duque de Medinaceli, 12 1º izda. 28014 Madrid
Tel.: 911 289 748 Email: redr@redr.es